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Por: ANDRÉS CHELLEW MOLGAARD

La discusión sobre la Ley General de Educación, que reemplazaría  a la LOCE, se ha centrado en aspectos de la mayor importancia conceptual, el lucro subvencionado por el estado y el fortalecimiento de la educación pública.

La derecha está por mantener el lucro y evitar a toda costa el desarrollo de la educación pública.

Esta es una materia orgánica constitucional, esto es, se requieren el voto favorable de los cuatro séptimos de los parlamentarios en ejercicio para que una ley pueda ser aprobada.

Así que, la derecha, sistema electoral binominal de por medio, más sus nuevos socios de Zaldivar y Flores, vetan lo que quieren. Esto no debe llevar a rendirse y negociar cualquier cosa o con cualquiera.

en_paro.jpgBien por los profesores y estudiantes que han salido a enfrentar el intento de reforzar el sistema educacional fracasado, basado en subsidiar con dinero del estado el lucro de sostenedores privados. Eso ahora o más adelante, no se sostiene, valga la redundancia.

El espurio y antidemocrático sistema electoral binominal, que elige dos candidatos por unidad electoral, hace que el 33 por ciento tenga el mismo peso político que el 65 por ciento. Grotesco, pero es así.

Solamente cabe trabajar para doblar a la derecha en cada unidad electoral que se pueda. Todas las murallas se caen, todos los candados se oxidan y rompen.

Las elecciones municipales permiten esta vez que cada partido de la Concertación , PPD, PS, PR y DC, con dos listas, lleven la misma cantidad de candidatos a concejales, lo que es positivo. No deben existir preferencias ni discriminaciones, así se  potencia la competencia en democracia. La unidad no se ve amenazada por ello.

La unidad en una política seria se basa en conceptos no en el cálculo de las cuotas de poder obtenidas a costo de restar opciones a la votación popular. La unidad es efecto de creer en conceptos políticos de libertad, democracia y progreso social.

La competencia por quien representa mejor esos valores es buena. Con autoritarios, basta con la derecha.

La UDI, por su parte, por primera vez en su historia de más de 20 años va a realizar elecciones internas, llegando a su término (por esta vez) el dedazo propio de su cultura autoritaria.

Lo que no sorprende es que la alternativa que obliga a la elección es más fascista que la actual dirigencia.

O sea, la UDI puede elegir en las semanas que siguen entre el fascista Coloma y el super fascista Kast, inspirador de cuanta idea destinada a controlar la vida de los demás pueda concebirse.