pierre_dubois.jpgDurante la celebración de San Pedro, el próximo sábado 28 de Junio, Las Cruces tendrá un visitante ilustre.  Se trata del Sacerdote francés, Pierre Dubois quien, en esta celebración, oficiará la misa de campaña.

El sacerdote Dubois vivió los tiempos más difíciles de las protestas contra la dictadura, en la población La Victoria, junto al padre André Jarlán Pourcel. 

André Jarlán murió sentado en su escritorio, leyendo la biblia, producto de una bala disparada por Carabineros, durante una de estas protestas un 4 de Septiembre de 1984.

Pierre Dubois fuen quien lo encontró, sentado en la silla y con la cabeza reposando sobre la Biblia.

Por tal motivo, hemos querido extraer una interesante entrevista, desde la página www.vicariasur.cl :
  
Pierre Dubois nació en Francia. Es sacerdote diocesano. Muy comprometido con el mundo obrero hasta el día de hoy. Llegó a Chile el 25 de septiembre de 1963 para asesorar a las primeras generaciones de adultos de la JOC (Juventud Obrera Católica) y estuvo en esta labor apostólica durante 8 años en Coronel.  

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El "golpe" lo pilló en Francia y regresó el 4 de enero del 74, sin saber que el Secretario de la Conferencia Episcopal, Carlos Oviedo, le había escrito para que no volviera.

El entonces vicario de la Zona Sur, José Ferraris, necesitaba sacerdotes en la zona para reemplazar a los que habían tenido que salir del país. Pierre llegó en el momento oportuno:

"Yo estaba en el lugar donde más se necesitaba". La idea de Ferraris fue:
"mandémoslo a la Victoria" Entonces me pusieron en la Clara Estrella donde, desde hacía dos años y medio, no había párroco. En aquel tiempo yo tenía auto y ese fue mérito para ser decano, ello hizo que me enchufé mucho más en la problemática de Zona."

Estuve en la lucha como consecuencia de una acción apostólica. En el tiempo de protesta, yo nunca quise apoyar el cacerolismo de la olla vacía tocando la campana de la iglesia. Me opuse siempre, no porque no estuviera de acuerdo, sino porque pensaba que era mejor para formar la conciencia de la gente. Si yo actuaba, ellos seguían como un cordero lo que el pastor hacía sin comprenderlo mucho. Y eso es lo que hice todo el tiempo, llamar a la responsabilidad de la gente, claro que eso significaba asumir las consecuencias.

P. ¿Dónde está ahora el trabajo a llamar a la responsabilidad de la gente?

Primero en entender lo que está pasando, porque hoy no hay una dictadura tan fácilmente visible, no hay una represión directa, pero sí una dictadura económica. La manera de matar a la gente en el sentido del libro de Éxodo capítulo 34 es:
"quien quita el sueldo al trabajador derrama sangre".

Hay que hacer un trabajo de explicación a partir de la propia realidad que vive la gente. Por ejemplo, el hecho de que las cajeras de Ripley no tengan una silla para sentarse y que no tengan más que un cuarto de hora o veinte minutos para descansar en el día o que estén discriminadas las que son contratadas por terceros o de planta esto puede significar una desunión, un celo, una competencia. Entonces se trata de demostrarles que estos son mecanismos de dominación y en segundo lugar que resistan estos mecanismos de dominación uniéndose.

P. A propósito del trabajo en pro de la comunión y la participación, ¿es más difícil pastorear hoy que años atrás cuando las dificultades eran mucho más evidentes?

Menos peligroso, mucho menos, pero más difícil. Supone más constancia y una idea más clara. Una pauta de acción es observar bien la realidad, ver la lista de atropellos ilegales que se están haciendo y unirse. Por ejemplo que las secretarias de Antofagasta, Concepción y Temuco que se comuniquen y sepan que su situación es exactamente la misma. Así se ve la magnitud del problema y que no es individual.

P.¿Cuales son los requisitos para observar la realidad de una manera pacífica?

Primero estar interesado por lo que sucede. Como Jesús que se compadecía. La mirada de misericordia, de compasión.

El segundo lugar descubrir que uno está viviendo lo mismo. Porque uno fácilmente mira desde arriba. Sentirse parte del problema y preguntarse: ¿a quien más le está pasando?

En tercer lugar la visión Bíblica y comparar la situación con el proyecto de Dios.
Después la voluntad de comprometerse, porque uno puede llegar a tener una visión bien teórica y quedarse bien tranquilo en su casa.

Y lo otro es que, este algo no lo puedo hacer solo. Desarrollar las acciones en conjunto.

En este asunto de Ripley estamos desarrollando una campaña para que las chiquillas, cajeras o vendedoras sensibilicen a otras, no actuar sólo, sino siempre en acciones colectivas. Por lo tanto es una pedagogía y una estrategia.

P. Para discernir cual es el plan de Dios uno necesita reconocer que ha sido creado, ¿qué puede decirnos de la experiencia de Dios, de contemplación, de cercanía de un Dios creador?

Que la reflexión se hace en comunidad y de la lectura Bíblica en comunidad que es la puerta de acceso. Después hay una experiencia personal. Lo personal no reemplaza lo comunitario sino que las dos cosas son muy importantes. Después viene la pregunta ¿en qué consiste el amor a Dios?

El amor a Dios consiste primero en desarrollar mucho más la comunidad y después en amar pese a no tener resultados positivos. Amar a los enemigos, que la maldad no nos haga perder nuestra capacidad de amar, este es uno de los objetivos. La fe adulta es eso precisamente.

P. André Jarlán. Usted lo encontró muerto. Hoy hay generaciones que desconocen mucho esa parte de la historia. Usted hablaba de amar a pesar del mal ¿cómo fue esa situación?

Andrés fue, como todos los que estamos en la Unión Católica Obrera, tenía una opción de vivir como la gente. Andrés tenía muy claro que acercarse a las condiciones de compartir la vida de la gente lo hace sólo parcialmente porque uno tiene otra sensibilidad, otra cultura, tiene recursos económicos, aunque no tenga plata personal.
Eso Andrés lo tenía claro pero trataba de hacerlo. Por ejemplo, una cosa que él hacía era tratar de estudiar los juegos de los niños y saber jugar con ellos a naipes y anotar todos los detalles. Eso le permitía acercarse más a la gente.

Entonces, yo diría que su muerte no fue una muerte diferente a la muerte de otros tantos pobladores que murieron por una bala loca que lo mató.

Se disparó contra uno cualquiera, como cuando se cazan conejos y hay uno que se mueve, no importa quien es. Días después una señora me trajo una bala que había ido a morir en el bolsillo del delantal de su hija, en el segundo piso de la casa y si la niña hubiera estado a lo mejor le hubiera llegado a ella.

Andrés compartió la matanza en forma anónima. El hecho de haber vivido esta experiencia hizo que la gente lo recordara como uno de ellos, y de ahí nació una fuerza para los dirigentes.

Para calmar a los jóvenes que querían incendiar el retén de la policía,  gente del partido comunista, del Mir fueron los que dijeron: "no hagan eso porque van a dar el pretexto para arrasar nuestra población"

En el momento de la muerte hubo el esfuerzo de violencia no activa que habían tratado de impulsar los organizadores de la primera protesta y que no se había logrado casi nada.

También puede significar en la muerte de Andrés, los niños.
Cuando nos dimos cuenta que los niños lloraban con la muerte de Andrés, se les ocurrió a los catequistas que hicieran dibujos de cómo se veía Andrés.

Los dibujos fueran significativos, por ejemplo uno representaba a Andrés como lo veía en la misa del Padre Nuestro, dando la mano a una ronda que estaban por encima de la casa de la población.
Otro representaba a Andrés en su pieza sin nada en la mesa más que la Bíblia, pero también un cáliz, un poco de pan y vino para la misa y afuera una mano con un revólver, con pistola que le estaba disparando dos tiros.

También en el descubrimiento en la Eucaristía, el sentido del sacrificio y la relación entre el sacrificio de Cristo, y  su muerte, su pascua.

Lo otro son los salmos, como que la muerte de Andrés caído sobre los salmos, especialmente 129 y 130 donde dice:
"me han maltratado mucho desde mi juventud"
que los jóvenes tomaron más y los adultos tomaron más el De Profundis.  Pero empezaron a orarse los salmos de Andrés y la gente empezó a interesarse por los salmos y yo creo que esto también fue una introducción a la palabra de Dios en esta forma de oración oficial del Pueblo de Dios.

P. ¿Cuánto tiempo ustedes habían convivido?
Un año y medio nada más. No lo conocía antes.

P. Marca para siempre una experiencia así. Uno se convierte en la persona que encontró muerto a… 
Sin duda.

P. Hay veces que es muy importante, aunque cueste, hablar, decir cosas, pero hay otras en las que es muy importante hacer silencio, seguramente usted tiene experiencia de ello.
Sí.

P. ¿Cuándo el silencio construye?

Yo creo que el silencio construye cuando hay un discernimiento que obra del Espíritu. Especialmente con el fenómeno de los medios de comunicación. Cuando uno aparece como pelo en la sopa, y a cada rato, uno se aburre. O si uno busca hablar para resaltar por su ego y eso se nota.

Hay que pensar, a mi me ha pasado, concretamente después de la primera protesta donde detuvieron a 7000 hombres de la Victoria. Dos o tres días después yo había sido el único que había estado en el corazón de la represión sin que me hubieran hecho nada a mi. Entonces que todos los medios de comunicación hablaron y mi testimonio era importante.

Después pasó un tiempo en que no me tomaban en cuenta y no hablaban, y justo fue la muerte de Andrés que me volvió de nuevo a hacer declaraciones y esto molestaba mucha gente, prueba de ello es que cuando volví del exilio en el 90, el obispo Monseñor Fresno me dijo que no me quedara en la Victoria porque las declaraciones que yo había hecho provocaban la ira de cierta gente.
Y prácticamente se me dio el consejo de que era el momento de callar.

Si uno está metido siempre en el tapete hay cosas que puede decir pero la aceptabilidad también baja.

El caso más claro que tengo de esto es lo que me pasó en Zurich, cuando estaba al mando de la pastoral del exilio en Suiza durante mis años de expulsión. Mi proyecto era formar comunidades de base de exiliados. Llegué a tener 21 comunidades en tres países. En Zurich no pude formar nunca una comunidad porque cada vez que la gente sabía que iba, llegaban un montón de gente a escuchar lo que querían escuchar y no a formar una comunidad de base.

¡¡¡Es un poco discernimiento del espíritu: si uno quiere hablar y no puede hablar será de Dios y si uno no quiere hablar y tiene que hablar… será de Dios!!!