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Siempre junto al Pueblo

Comienza la Madre de las Batallas. Todos contra Piñera.

Por: José (Pepe) Medina Z.

Hace 51 años, un 4 de Septiembre de 1958, el cura de Catapilco, Antonio Zamorano Herrera,  se postuló impidiendo el triunfo de Salvador Allende y favoreciendo el de Jorge Alessandri.

  Ni el 2010, ni 20nunca

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En esa ocasión, la disputa presidencial estaba muy reñida entre el candidato de la derecha, liberales y conservadores, con la candidatura de Jorge Alessandri, y el de la izquierda del FRAP (Frente de Acción Popular) compuesta por socialistas y comunistas, con Salvador Allende.

cura_de_catapilco.jpgEduardo Frei Montalva participó representando a la naciente Democracia Cristiana, encarnando una alternativa popular frente al capitalismo de  Alessandri y el Socialismo de Allende.

Antonio Zamorano, era un ex cura párroco de Catapilco y se presentó como candidato independiente entregando un discurso de izquierda y captando adherentes en ese sector político y en las zonas de Talca, Linares, Valparaíso y Aconcagua.

Ya había sido diputado en representación del FRAP por la zona de Talca.

Zamorano obtuvo un 3.36% de los votos que impidieron el triunfo de Allende quien con un 28.91 % no logró alcanzar el 31.52% logrado por  Alessandrí.

Este año 2009, con matices distintos, la historia parece repetirse.

Marco Enríquez Ominami, se retira de la concertación al no ser considerado en una elección primaria y, de la noche a la mañana, se convierte en un acérrimo opositor del gobierno y del partido (PS) gracias al cual había sido electo diputado.

De paso, arrastra con él a su padre, el Senador Carlos Ominami, con el resultado de quedar ambos sin representación parlamentaria.

Pero el daño mayor se lo producen a la propia Concertación que le dio cobijo, dejando al candidato Eduardo Frei, en la obligación de recuperar,  para la segunda vuelta, gran parte del 20%  de electores que capturó MEO. 

Se da por descontado que el 6.21% obtenido por la izquierda representada por Jorge Arrate se volcará tras la candidatura de Eduardo Frei.

Esto implicará incluir, en el programa de Frei, puntos, anhelos y reformas que durante 20 años fueron postergadas por la concertación.

Cambios constitucionales, ley electoral binominal, reformas laborales, etc. serán algunas de las iniciativas que, por otra parte, serán propuestas por los tres nuevos diputados comunistas electos. 

Meo pudo capturar el descontento producto de 20 años de desgaste de la Concertación y el de aquellos electores que se mantienen,  tradicionalmente, en la ambigüedad política.

Definitivamente Meo, al igual que el cura de Catapilco, no logró ningún beneficio político personal, perjudicó enormemente a los sectores progresistas del país, y favoreció a los sectores de la derecha tradicional y pinochetistas.

Pero el efecto Catapilco no se traspasó a las parlamentarias.

Meo no cuenta con representación parlamentaria lo que lo hará  desaparecer, definitivamente, del mapa político nacional, al igual que sucedió con el cura de Catapilco  en 1958 y con Francisco Javier Errázuriz (Fra Fra) en 1989.

Fra Fra Errázuriz, también obtuvo un millón de preferencias en 1989, con muchos menos participantes y población, y tampoco logró aprovechar  una votación que, tal como en el caso Meo, no cuenta con una base ideológica en el campo de las ideas y proyectos.

Tampoco contó con representación  parlamentaria como para influir y crear una fuerza electoral que se proyectara en el tiempo.

Por su parte, los sectores que se fueron tras MEO, léase Humanistas de Tomás Hirsch y Alejandro Navarro del MAS, también cometieron un fatal error en sus cálculos políticos aunque, lo más grave, traicionaron sus ideales.

Por una parte, los primeros no lograron representación parlamentaria y el segundo fue expulsado del MAS tras su apoyo a MEO.

Tomás Hirsch y humanistas, luego de perder la primaria, juraron lealtad al proyecto y al candidato Jorge Arrate ante más de 2000 personas, tanto en la USACH como en el Teatro Caupolicán.

Pero, posteriormente, decidieron salirse y buscar alero en otro espacio (MEO) que, supuestamente, le daría mayores ventajas y posibilidades parlamentarias.

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Nada nuevo por lo demás, en el caso de Tomás Hirsch ya que, así fue mientras estuvieron en la concertación, luego en su camino propio, más tarde en alianza con el PC y luego con MEO.

A estas alturas ya todos conocemos el resultado de esta aventura, los nombres de los culpables y los beneficiados.

Después de 51 años, la derecha volvió a repetir la jugada pero con una sola deferencia.

Ahora hay segunda vuelta y, a pesar de esta jugada, Piñera no logró aumentar su techo electoral obteniendo menos votos que en las elecciones anteriores.
 
Piñera dio la pelea con la derecha unida y con la izquierda dividida en tres candidatos y aún así no logró el triunfo.

Ahora la consigna es una sola. Todos contra Piñera.

El lunes 14 de Diciembre de 2009 ha comenzado la madre de las batallas.