Cesar Barra junto a Piñera y Espina

Luego de las polémicas designaciones de gobernadores surge nuevo escándalo en el propio palacio de gobierno.

Publicación de diario La Nación, del Domingo 29 de Noviembre de 2009, ya revelaba el tortuoso pasado del actual Jefe de División de Gobierno Interior, Cristián Barra Zambra, quien precisamente es el coordinador de los Intendentes y Gobernadores.

Agregado: Luego de esta denuncia, el actual concejal UDI de San Joaquín Mario Contreras, asume como nuevo encargado de coordinar al gobierno con los Intendentes, Gobernadores y Seremis, tras asumir como jefe de la Unidad de Control de Gestión del Ministerio del Interior, práctica que realizaba el dirigente de RN Cristián Barra. Esto demuestra que, diarios alternativos rompen la censura y realizan la labor que dejó de hacer la prensa escrita. 

 

Cesar Barra junto a Piñera y Espina

Luego de las polémicas designaciones de gobernadores surge nuevo escándalo en el propio palacio de gobierno.

Publicación de diario La Nación, del Domingo 29 de Noviembre de 2009, ya revelaba el tortuoso pasado del actual Jefe de División de Gobierno Interior, Cristián Barra Zambra, quien precisamente es el coordinador de los Intendentes y Gobernadores.

La información fue dada a conocer por cambio21.cl

El artículo de diario La Nación fue publicado en momentos en que Cristián Barra era candidato a diputado, por el distrito 49 de la Araucanía, con el respaldo de Alberto Espina.

Finalmente, Barra perdió esa elección y, en compensación, fue instalado en el actual cargo de gobierno.

El relato es el siguente:

Barra incursionó en varios emprendimientos comerciales.

En 2000, junto a seis socios valdivianos, el actual candidato abrió, en la Avenida Perú de Recoleta, el restaurante AZ, cuya abundante carta ofrecía desde pastas hasta sushi. Barra era socio y gerente general. Con una inversión inicial cercana a los 100 millones de pesos, el local partió muy bien. “Él había trabajado en Central de Restaurantes con Peter Hiller, así es que se encargaba de administrar todo. Al parecer, al local le iba excelente, porque dejaba más de diez millones de pesos en utilidades”, señala una fuente conocedora del proceso.

Los socios se alarmaron al poco tiempo.

Al revisar el registro de Dicom, se dieron cuenta que Barra tenía una cantidad importante de cheques protestados y la cuenta creada para el restaurante estaba reventada. Además, sumaba varios millones de pesos en imposiciones declaradas que no habían sido canceladas a sus empleados.

Decidieron removerlo de su cargo, pero nunca consiguieron recuperar la inversión inicial. “Las deudas y la fama del restaurante habían llegado a tal nivel que, respecto de los protestos los bancos, sólo aceptaban dinero en efectivo, porque a Barra ya no le creían nada”, señala la misma fuente.

El 27 de octubre de 2000, Barra giró un cheque de la cuenta bipersonal que mantenía con su esposa, Mónica Fuchslocher, para pagar a uno de sus deudores. El documento fue protestado el 2 de noviembre de ese mismo año. Por lo mismo, las órdenes de aprehensión, tres en total, también se extendieron a ella luego de que los acreedores iniciaran acciones judiciales.

En 2003, Barra estuvo preso durante dos días. La Policía de Investigaciones lo detuvo debido a una querella en su contra por giro doloso de cheques. A la fecha se habían dictado otras cinco órdenes de igual carácter por causas similares.

Consultado por este episodio, Barra reconoce que fue un pasaje amargo, “ya que el negocio de los restaurantes es complicado. Pero todas las deudas fueron pactadas y canceladas en un par de años. Por este motivo, los casos fueron cerrados”. También reconoce que la relación con sus ex socios quedó tensa.

“La razón fue que el padre de Barra les compró en cuotas su participación en el restaurante y dejó como garantía legal las maquinarias de su imprenta. Sólo pagó la primera cuota y, cuando los socios quisieron pagarse lo adeudado con las maquinarias, las habían sacado del local”, señala una fuente ligada al caso.

Con “Papurri” Piñera

La amistad entre Cristián Barra y Sebastián Piñera ha sido tan estrecha como polémica. En 1992, en medio de las tensiones de RN que terminaron con el Piñera-gate, Sergio Onofre Jarpa envió una carta al presidente de la colectividad, Andrés Allamand, denunciando que Piñera había contratado a Barra, entonces presidente metropolitano, en el cargo de subgerente de marketing de Bancard, con el fin de “comprar” el partido.

Casi una década después, en 2001, Barra y el hermano menor de Sebastián, Miguel, se asociaron en la discoteca Studio 54 de Vitacura, que pretendía emular al mítico local estadounidense.

Con la presencia de artistas como Charly García, Leonardo Favio, Paulina Rubio y Los Enanitos Verdes, parecía que todo iba a ser miel sobre hojuelas.

Sin embargo, el local no prendió y en 2002 el propietario del inmueble, Andrés Muzzard, presentó una querella por hurto ante el 33er Juzgado del Crimen de Santiago luego de que, al recibir el local, se diera cuenta de que faltaba un conjunto de equipos de música. La acción judicial demandaba el pago de ocho millones de pesos tanto a Barra como al “Papurri”.

El 30 de junio de 2002 se emitió una orden de aprehensión en contra de ambos. Ninguno fue detenido. Un cercano al caso recuerda que hasta 2005 no hubo intención alguna de cancelar la deuda. “En esa fecha, los abogados de Sebastián Piñera se acercaron a los abogados de Muzzard. Finalmente se firmó un acuerdo extrajudicial y se le pagaron 4 millones de pesos”, señala. Sebastián Piñera habría pagado la deuda.

Para muchos militantes de RN, la llegada de Barra a la Región de La Araucanía respondió al interés de “fondearlo” por un tiempo, tras la serie de infortunios que tuvo con la ley.

Los folletos junto a su mujer e hijos -con una bella leyenda que recalca la importancia de la familia-, contrasta con la extensa causa judicial que mantuvo hasta el año pasado con su primera mujer y las dos hijas de ese matrimonio por pensión de alimentos.

Radicada en el 2º Juzgado de Menores, hasta el año pasado Barra mantuvo una orden de arraigo debido a que se negaba a pagar la pensión de alimentos.

Luego de ser condenado en 2007 a cancelar tres sueldos mínimos para la mantención de su primera familia, en 2008 presentó un recurso de queja ante la Corte Suprema, que fue rechazado por votación unánime.

En diciembre de 2009, o sea hace sólo cuatro meses fue candidato a diputado en La Araucanía, perdiendo su postulación.