Intendenta de Concepción, Jacqueline Van Rysselberghe

Por: Nicolas Valenzuela.

Lo ocurrido a partir de la denuncia del senador Navarro devela el interés del oficialismo – en especial de la UDI – de defender a la actual intendenta, una de sus cartas en ascenso y la única con posibilidades de romper el doblaje de la centroizquierda en la zona.

El escándalo destapado por el Senador Alejandro Navarro al difundir las cintas en las que la intendenta de la VIII región, Jacqueline Van Rysselberghe, declara haber mentido al gobierno central para entregar subsidios habitacionales, está recién comenzando.

Se ha intentado, especialmente desde la UDI, otorgar a los hechos un cierto adjetivo de “voluntarismo” de parte de la intendenta; una suerte de lucha personal contra la ineficiencia burocrática del Estado centralizado, en pos del bien común del territorio que administra. Es preciso que la ciudadanía mire las intervenciones mediáticas como ésta con ojo profundamente crítico y analítico.

La clave es entender la motivación de la forma de actuar de Van Rysselberghe en el contexto de los intereses generales de la derecha, y particularmente de la UDI , y cómo éstos se ven inmediatamente verificados por el actuar del gremialismo, una vez hecho público el escándalo. A continuación un resumen de estos hechos:

1. Jacqueline Van Rysselberghe admite mentirle al gobierno central para incorporar en las soluciones habitacionales de reconstrucción a personas que no fueron afectadas por el terremoto.

2. El gobierno, una vez conocida esta mentira declarada por la Intendenta, apenas solicitó un informe jurídico, a pesar de que existe una grabación en la que la funcionaria declara haber engañado al gobierno central y al país. Posteriormente se anunció el llamado a la funcionaria para que se presentara en Santiago, sumada a la reacción de la Ministra Matte, quien ha buscado desvincular al MINVU de la polémica.

3. Por otro lado, el presidente de la UDI y otras figuras del partido inmediatamente hicieron declaraciones para apoyar a la intendenta. La razón, tanto de las mentiras iniciales como del apoyo de la UDI y la tibia reacción del gobierno, es que el Gran Concepción conforma una circunscripción senatorial en la que históricamente ha habido doblaje de la Concertación – el actual senador del MAS Alejandro Navarro fue electo por el Partido Socialista –, y Van Rysselberghe es la carta para lograr un escaño.

4. Esto quiere decir que, por utilizar al gobierno regional para una candidatura senatorial, se entregan casas a personas que no han sido afectadas por el terremoto, mientras que en otras localidades no hay soluciones para los afectados. Por eso, además, se blinda luego a la intendenta sin importar lo que haya hecho.

5. La grabación es de Junio de 2010, mucho antes de la interpelación de Diciembre. En esa última instancia Matte dijo haber “entregado” 100.000 subsidios”, pero en rigor sólo se habían “asignado” dichos montos, y en la misma fecha la ministra reconoció que las obras en construcción eran apenas 350 (Acá se puede ver la entrevista hecha por Daniel Matamala el mismo día de la interpelación donde ella lo admite). La incorporación fraudulenta de personas no afectadas en un proyecto para la reconstrucción se realiza en un contexto de escasez de soluciones en la materia, lo que hace de este engaño un mal todavía mayor a la supuesta política de reconstrucción del gobierno. Lo que existen son subsidios asignados, pero no soluciones gestionadas: de las pocas que hay, algunas estarían siendo entregadas fraudulentamente.

6. Incluso más allá de lo condenable que es la mentira y la irregularidad, el gran daño a las prioridades de todos los chilenos es que se ocupen soluciones de una reconstrucción tremendamente lenta y escasa en soluciones, para alimentar una candidatura senatorial, cuando apenas hay casas para los damnificados. El hecho se agrava cuando, al hacerse pública la irregularidad, la UDI responda impúdicamente blindando a su candidata, develando la prioridad de su estrategia electoral por sobre la reconstrucción.

En diversas instancias se ve cómo Van Rysselberghe parece estar tremendamente respaldada, quedando en evidencia que la razón es que es una carta ascendente de la UDI, única alternativa para quebrar el doblaje senatorial de la centro-izquierda en el Gran Concepción el 2013. No sólo eso: lograr dicho escaño podría significar para el oficialismo quedarse con la mayoría en ambas cámaras del Congreso Nacional.

El costo que no asumirá jamás la UDI, sino que todos los chilenos, es el daño que se está haciendo a la democracia chilena en general. Este escándalo se desata luego de conocida la encuesta Adimark, donde se reafirma la baja constante del Presidente en el atributo más importante: la credibilidad. En un sistema político y de gobierno tremendamente presidencialista, estamos asistiendo a un debate público nacional construido a través de los medios, centrados en una figura en la que nadie cree. Cuando la señal del oficialismo es que no importa mentir, ni tampoco hacerlo a costa de quienes esperan por la reconstrucción -que son señalados como la máxima prioridad- estamos ante un gran problema. Van Rysselberghe y la UDI están haciendo que, aparte de no poder creerle al presidente, se instale en Chile que la mentira es la forma legítima de la mayoría del sistema político para lograr su poder sobre nosotros.

Los efectos de este tipo de daños no se notan en forma inmediata, sino en el mediano y largo plazo. Tal como ocurre con los terremotos: fatalmente los daños estructurales harán que la construcción completa colapse ante sismos que tendrá que enfrentar en el futuro.