Bachelet junto a las estrellasLa devaluada Concertación la extraña tanto, que incluso algunos dirigentes están dispuestos a irla a buscar a su misma oficina de la ONU-Mujeres -en la tierra del Tío Sam- con tal de que vuelva pronto a darle color al opaco arcoiris. ¿Será capaz?

 

 

 

 

 

 

 A casi un año de dejar el Palacio de La Moneda, la figura de la ex Presidenta Michelle Bachelet no sólo vive en los corazones de muchos de sus compatriotas, sino que también se ha dado el lujo destacarse alrededor del mundo gracias a su particular forma de ser.

Recientemente fue comparada con un “pedazo de carne” por parte del gobierno estadounidense, básicamente por ser “café por fuera y rosada por dentro”, gentileza de un cable de Wikileaks fechado el 29 de diciembre de 2006 y escrito por el entonces embajador del país del norte en Chile, Craig Kelly.

Tal constatación de la realidad a la que apeló el agente diplomático sucedió un año después de que la entonces ministra de Defensa se elevara en las encuestas luego de subirse a un tanque. Y claro, algunos años después de que llorara desconsoladamente tras no cumplir la meta de terminar con la meta de terminar con las largas filas en los consultorios cuando era titular de Salud.

En su año de ausencia de la política contingente, los más osados comparan su fenómeno mediático y político con el de Laurence Golborne, el cual pasó de las burlas por asistir al Mundial de Sudáfrica en tiempos de trabajo y por reírse de dos senadores de la Concertación en su calidad de desconocido ministro de Minería a héroe y principal heredero del rescate de los 33 mineros en el yacimiento San José.

Sin embargo, han sido los analistas y expertos del sector los que han aclarado que Bachelet llegó a ser lo que es porque tenía un partido atrás, un pasado doctrinario al que acudir y una decena de guardaespaldas que la protegió desde el Parlamento, cosas que no tendría el ex ejecutivo de Cencosud.

En lo interno, la devaluada Concertación la extraña tanto, que incluso algunos dirigentes están dispuestos a irla a buscar a su misma oficina de la ONU-Mujeres -en la tierra del Tío Sam- con tal de que vuelva pronto a darle color al opaco arcoiris.

Tanto la echan de menos, que en la inauguración de las nuevas estaciones del Metro, en la comuna de Maipú, los legisladores de la oposición aparecían en enormes gigantografías con la ex Jefa de Estado con el directo y simplón “gracias Presidenta”. Hasta algunas pobladoras se pusieron pelucas rubias, lentes y una banda tricolor en señal de tributo.

No se sabe si de forma intencional o casual, aunque se sospecha que viniendo de los Estados Unidos nada es al azar, cada cable de Wikileaks en el que aparece el nombre de Michelle Bachelet poniéndola en aprietos con Argentina y Venezuela, por nombrar a dos de aliados en su época de Mandataria, el objetivo no es otro que menguar su crecida personalidad en el exterior.

Es aplaudida de pie en Naciones Unidas y connotados artistas de la talla de Geena Davis, Nicole Kidman y Shakira se lucen con ella a la hora de los flashes fotográficos. Demás está decir que su irrupción como gobernante inspiró a que gigantes como Argentina y Brasil tengan hoy a mujeres como primeras autoridades de la nación.

Mejor ni hablar de sus amigos Marcelo Bielsa y Felipe Camiroaga. El primero terminó fuera de “la roja” luego de las denuncias de intervención de la elección en la ANFP por parte de Piñera y al segundo lo han tapado a críticas por diversos motivos. Hasta sentencian que el 2010 fue su peor año en televisión.

Sus detractores, léase la derecha, la vinculan a la aplicación del Transantiago, para muchos, la política pública que motivó el primer síntoma de desgaste de los gobiernos de la Concertación. También le endosaron parte de la responsabilidad por la tardanza en las labores de rescate y emergencia tras el terremoto del 27 de febrero pasado.

Pero ella, firme y decidida, contestó seco: “Creo que los chilenos y las chilenas esperan que el Presidente gobierne y no que busque siempre en el pasado culpables”. Todo por las críticas de Piñera a la forma cómo estaba el país cuando sucedió el cataclismo el mismísimo año del Bicentenario.

Lo curioso es que según el ranking de lectoría del sitio web de radio Cooperativa, la nota fue la más leída el domingo 27 de febrero, ocupando un lugar de privilegio durante varias horas del día. Lo mismo ocurrió con Cambio21 que usted puede leerla como una de las más leídas y comentadas de nuestro diario.

Sea como sea, la fundación Dialoga es la encargada de velar por sus políticas en nuestro país. Por ahora se mantiene en silencio, aunque tras bambalinas se da por hecho que de forma periódica entregará documentos temáticos a cada una de las directivas de los partidos de la Concertación. Por cierto, con la pluma de Bachelet… y ¡ay de aquél que no haga caso!

Raya para la suma, el próximo 11 de marzo se cumplirá un año de la partida de doña Michelle. En ese día tembló fuertemente, tanto antes como después de que Piñera se pusiera la banda tricolor. ¿Se le moverá el piso a quienes la quieren lejos de Chile de cara al próximo proceso 2013? Habrá que verlo para creerlo…

Fuente: Cambio 21