El 8 de marzo del año 1908, trabajadoras textiles de la empresa COTTON en Nueva York, se rebelaron valientemente en contra de los sueldos miserables y condiciones indignas de trabajo que padecían, para reprimir la protesta, les lazaron bombas incendiarias, como consecuencia de esto murieron 146 mujeres quemadas cobardemente.

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No podemos olvidar que por muchos años a través de nuestra historia como país, no fuimos consideradas más que como maquinas reproductoras, es decir, parir, criar, y dirigir la casa, crianza y cuidado de nuestras familias, pero sin el derecho de alzar la voz y menos de tener opinión propia.

Gracias a esas mujeres que fueron quemadas vivas en una fábrica textil en Estados Unidos, hemos logrado lentamente ir conquistando espacios en la sociedad y algunos derechos como el de votar, elegir y ser elegidas, y así fue como a la fecha hemos logrado por ejemplo llegar al parlamento, al Senado a los ministerios de gobierno y a la Presidencia de la Republica representada por la compañera Socialista Michelle Bachelet.

Pero a pesar de lo anterior y de los avances alcanzados en los últimos tiempos, nos falta alcanzar otros espacios en nuestra sociedad como por ejemplo, terminar con la discriminación de las mujeres trabajadoras de este país.
Por el hecho de estar embarazadas se les niega un contrato de trabajo, incluso habiendo trabajado antes y después del embarazo. El embarazo hasta hoy en día es causal de despido, y también exigir los mismos salarios que los hombres por igual trabajo.

Queremos poder decidir por nuestro propios cuerpos, no queremos más mujeres explotadas en lo laboral, no queremos mujeres golpeadas, queremos estar a la par con el hombre, no quedándonos atrás, sino avanzando juntos por una igualdad para poder marchar en esta vida y lograr así una sociedad más justa e igualitaria para todos.

Mujeres, no importa la condición social ni el color político, juntas podemos y lograremos lo que tanto anhelamos, que es la igualdad para todas las hijas e hijos de este país y de esta comuna.

Nosotras las mujeres somos las que sostenemos la familia, como jefa de hogar, madre, compañera y trabajadoras, somos las que llevamos la economía de nuestras casas por lo tanto debemos exigir a nuestras autoridades comunales que se abra una casa u oficina para la mujer, donde podamos acercarnos y exponer nuestras inquietudes, vicisitudes y que sea atendida por una mujer común que viva en nuestra comuna y por supuesto, con la ayuda de una mujer profesional.

En este aspecto hago un llamado especialmente a nuestro Alcalde y al cuerpo de concejales para que este 8 de Marzo no quede en una conmemoración más, sino que se cristalice en hechos reales y concretos.

Vaya mi cariño y homenaje a todas las mujeres que han luchado por materializar nuestros sueños y esperanzas.

Un gran abrazo y todo mi afecto.

Secretaria Política Partido Socialista, Comuna El Tabo.
María Isabel Basualto Bravo