Marco-Antonio Absalon Diaz Poblete

A los 77 años de edad, en una soleada mañana de verano, nos dejó nuestro amigo, Absalón Marco-Antonio Díaz Poblete.

Absalón fue académico en la Universidad de Chile hasta el año 1975, y funcionario de la CORFO, hasta noviembre de 1973, desde donde fue exonerado por razones políticas. Era un profesor de la vieja escuela, de aquellos del partido Radical.

En Las Cruces, ya no veremos su espigada figura, caminando y tomado de la mano de su eterna e inseparable compañera, Alicia Salgado, como dos jóvenes enamorados, recorriendo las calles de nuestro pueblo o dirigiéndose a alguna actividad cultural en alguna locación del litoral de los poetas.

Tampoco lo veremos más almorzando en el casino municipal de El Tabo junto a Alicia, siempre sonriente, saludando histriónicamente a los amigos y disfrutando de un rico plato de comida casera, cocinado por “La Chabe”.

Alicia y Absalon.

 

Absalón era un entusiasta de las artes y participó por muchos años de la agrupación cultural de Las Cruces, siempre junto a Alicia, donde practicó distintas disciplinas como la pintura y la poesía. Más de algún galardón obtuvo como pintor aficionado, en las exposiciones de pintura del artista Leo Mendoza, en La Casa de la cultura de Las Cruces.

Años atrás, participó activamente de los encuentros, “Sanar Educando”, de la, también ya desaparecida, psicoterapeuta, músico y poeta, Moira Brncic Isaza, leyendo poemas en las salas de clases de los establecimientos escolares de El Tabo, o por las oficinas de la municipalidad.

Como anécdota puedo señalar que la amabilidad de Absalón era, en ocasiones, apabullante y, en más de alguna ocasión me hizo avergonzar, presentándome con inmerecidos grandes galardones ante nuevas amistades. Así lo hizo en una oportunidad en la casa de Moira, en Punta de Tralca, y se lo hice notar.

Absalón y Alicia habitaban una acogedora vivienda en Las Cruces, su nido de amor y de inspiración frente al mar y a playa Piedras Negras, en la calle y escalera que lleva el nombre de la joven Pintora, Fabiola Rojas Merino, quien también nos abandonó luego de una penosa enfermedad, hacen ya largos años.

Es así como la vida sigue su destino y los amigos como Absalón, nos dejan con una tristeza en el corazón, pero también queda marcada una huella por donde seguir caminando, hasta el momento del reencuentro.

Como decía F. García Lorca, a todos los vecinos nos “duele el aire, el corazón y el sombrero”.

No es un adiós, es un hasta luego Absalón Marco-Antonio Díaz Poblete. Que descanses en paz, allá en la eternidad.

José V. Medina Z.